Una Pollera centenaria…

Hace algunas semanas mi hermana me realizó una sesión de fotos. Ya hace meses habíamos hablado sobre la sesión de fotos, mencionamos algunas ideas al aire y por supuesto que iba a ser en Penonomé. Era el lugar ideal en donde podríamos encontrar muchos de los elementos que aparecen en mi cuento  Señoras Polleras: Una plumita al aire.   Ese viernes en la tarde, llamé a mi hermana y le dije: “Dale hagamos la sesión este fin de semana” y ella me contenstó: “¿Y ya tienes el vesturario y los lugares, ya tienes todo listo?”, y  le contesté: “No, nada…pero dale ahí vemos”.

Mi aventura comenzó un sábado a las 6:00a.m. cuando mi familia y yo emprendimos el viaje desde temprano. En el camino iba pensando en las opciones que tenía para que me prestaran una Pollera.  Llegué a casa de mi tía (quién alquila Polleras y Montunos),  le conversé sobre mi proyecto, le mostré el cuento y me dijo: “Elsita, me vas a tener que ayudar a bajar las cosas del armario”, así que allí me quedé con ella por varias horas seleccionando la pollera, los tembleques, cintas, joyas, etc.  Le dije que buscaba algo sencillo.

Ella me sacó una hermosa pollera montuna, muy tradicional de las mujeres de la región penonomeña.  La camisa era de dos arandelas, en tela de hilo, encajes y un bello bordado con labores de hojas en color morado, su tela se veía muy antigua y yo le pregunté, “tía, esta pollera se ve viejita, ¿esa es la de mi abuela?”, y ella me contestó: “uff, esa pollera era de la mamá de mi mamá, tiene más de 100 años”.

Cuando ella me mencionó eso, me quedé sin palabras, mientras miraba la delicada tela ya un poco “roida” por el pasar de los años y quedé intrigada, así que le pregunté más acerca de la pollera, mientras ella y mis hermanas me ayudaban a vestirme.

Mi tía me comentaba que esa pollera sólo la presta a la familia y que es una reliquia que ha pasado de generación en generación, perteneció a mi bisabuela Carmén López de Valderrama, quién se dedicaba a la confección de polleras y montunas.  Mi abuelita Rosina (Q.E.P.D) nació en 1918 entonces, sacando cuentas esa pollera viene de los años de mil ochocientos y pico.  Yo cada vez me ponía más nerviosa de tener puesta la camisa de la pollera.  El faldón no me lo podía poner, porque su desgaste era mayor y no quería que nada le sucediera.   También me cuenta mi tía, que esa pollera se la hizo mi bisabuela como un regalo a una de sus hijas, que se llamaba Josefina.  Yo estaba asombrada porque en la historia de mi cuento, hay una Cármen (que también hace polleras y montunas) y además hay una Josefina.

Abissag-LaPintadaLa locación para la foto:

Una vez empollerada y llena de orgullo (debo admitir que desde los 15 años no me ponía una pollera), partimos hacia La Pintada, llegamos al parque donde esta también la iglesia y comenzó la sesión.   Luego de allí, íbamos manejando por una recta y nos estacionamos a un lado del camino donde esta mi montaña preferida: el Cerro Guacamaya, para sacar más fotos y la brisa soplaba muy fuerte… casi me tumba los tembleques.

Sacando a las gallinas y encontrando a Picoso:

Abissag-conPicoso Al final de la tarde ya a eso de las 5pm, terminamos la sesión con unas fotos muy divertidas en una finca desde una pequeña casita de barro que nos prestaron, y para nuestra suerte había gallinas y gallos rojizos, y dije: “Papá mira, ese gallo se parece a Picoso, agárremelo….atájenlo!!! y comenzó la correteadera.”

Para mí fue todo un honor (y algo de estres) el haber usado esa pollera que significa mucho para nuestra familia.  Un agradecimiento a mi tía Elvira, a mi papá, mis hermanas, mi esposo e hija por acompañarme y hacer de ese día un momento inolvidable.

Sesión de fotos realizada por:  Jennifer Canto Arte y Fotografía

bordado-CarmenLopezdeValderramaInformación adicional:  Es tradicional de las mujeres de la región penonomeña lucir polleras de labores pequeñas en telas de voilé, holán de hilo o marquiset con labores. Antiguamente las polleras eran enjaretadas con motas, actualmente las encontramos en su mayoría con lazos de cinta de satín.  Las penonomeñas bordan o realzan sus trencillas y encajes. (Esta información adicional fue tomada del Álbum ilustrado de Polleras de Mi Diario).